CDF Cazalla de la Sierra

Se enfrentaban Cazalla y Constantina tras varios años sin hacerlo debido a la diferencia de categoría entre ambos. El único derbi de nuestra comarca en Segunda Andaluza se daba cita en el Estadio Municipal del Moro, cuyo aspecto recordaba a tiempos pasados donde la afluencia masiva de aficionados era la tónica general. Mucha presencia visitante para animar a un equipo que no ha estrenado con buen pie su ascenso de categoría, pero que llegaba con la tranquilidad de haber conseguido su primera victoria la jornada anterior.
Con los primeros compases del encuentro quedaba claro las intenciones de unos y otros. El visitante era consciente del peligro que entrañaba un rival con la moral por las nubes tras su espectacular comienzo de temporada y su gran juego exhibido, por lo que formuló un planteamiento netamente defensivo, donde su única premisa era alejar el peligro de su área utilizando para ellos desplazamientos siempre en largo, esperanzado en que su hombre punta cazara alguno de ellos. El Cazalla dominaba por completo la situación, pues el Constantina se mostraba incapaz de sobrepasar la divisoria con el balón controlado. La diferencia abismal entre un sistema de juego y otro era evidente. Sin embargo, ese dominio no se traducía en ocasiones claras, debido en parte a la buena colocación de la defensa rival. De nuevo, los extremos llevaban el peligro por las bandas y sometían una y otra vez a sus marcadores con el apoyo de un centro del campo comandado por Iván. Los minutos transcurrían, pero los derroteros se mantenían intactos. Hasta que en el minuto 33, en una de las primeras incursiones blanquiazules, una maniobra de su hombre más peligroso trajo consigo una pena máxima. El central fue el encargado de ejecutar el castigo, que aun siendo detenido por Alberto, logró cazar el rechace y deshacer el empate en el luminoso. Era el primer gol que recibía el Cazalla en el campeonato. El plan trazado por Torres parecía entonces funcionar a la perfección. Pero el Cazalla, lejos de achararse ante la adversidad de un resultado inmerecido, siguió insistiendo en su juego de ataque, y fue en un balón centrado desde la izquierda, donde Iván surgió en el área para cruzar el balón y poner las tablas en el marcador. Corría el minuto 39 y el descanso se atisbaba en el horizonte con mejor sabor de boca. Pudo ser mayor el premio si de nuevo el goleador local no hubiese encontrado la oposición de un defensa que rechazó su disparo bajo palos con el portero ya batido. Era el final del primer tiempo y el Constantina pedía a gritos el intermedio.
La reanudación trajo consigo un panorama similar al inicial. Sin embargo, con el paso de los minutos, el Constantina intentó sacudirse el dominio al que estaba siendo sometido e intentó salir con la pelota jugada. Ello fue posible a las imprecisiones que acumulaba la medular verdiblanca, que por momentos parecía haber perdido el control del partido. En consecuencia, el “eterno rival” dispuso de algún que otro acercamiento, aunque el peligro lo solventaba sin demasiados problemas una defensa comandada por unos impecables Miguel y Zoilo. Y cuando el partido se encontraba en esa fase importante donde un gol podía decantar la balanza final, el Cazalla empujó de nuevo con ímpetu y tras la elaboración de una gran jugada trenzada, un potente disparo de Kaki fue rechazado por el meta visitante, pero Maguillo (relevo de Jaime) fue el más listo de la clase y penetró con fuerza en el área para remachar el segundo a la red. Era el minuto 70 y la afición local, muy activa durante todo el encuentro, exacerbó una pasión que solo un gol en estas circunstancias puede ofrecer. La insistencia cazallera había dado sus frutos y ahora tocaba mantener la diferencia. El Constantina se vio pues en una tesitura desconocida, pues de nada le valía el resultado que hasta ese momento daban por bueno. Estiró sus líneas sin demasiado acierto y los de Pinelo trataban de tranquilizar el juego para salir con espacios. De este modo, el Cazalla seguía llegando al área rival con más o menos facilidad. En uno de los lances, se produjo una falta escorada cuya posición era ideal para el especialista Miguel. Y como ya ocurrió en el primer partido liguero ante el Mosqueo, el central se disfrazó de un argentino que viste elástica azulgrana y ejecutó a la perfección el tiro franco, al que el portero visitante solo pudo responder haciendo la estatua. La parábola del balón se dibujó en el aire como trazo inapelable. Golazo. Era el minuto 80 y el éxtasis llegó a la grada. El equipo había conseguido remontar un partido intenso y sobreponerse a las adversidades.
El pitido final se tradujo en una nueva victoria, que aunque tenga el mismo valor puntuable, magnifica la ilusión y reconoce el trabajo bien hecho. Resaltar la deportividad existente durante todo un encuentro de máxima rivalidad, donde el protagonista solo fue el fútbol y aquellos que lo hacen posible.
Con esta victoria, el Cazalla sigue coliderando la tabla del Grupo 1 de Segunda Andaluza y, dicho sea de paso, manteniendo su condición de equipo mejor posicionado de la Sierra Morena de Sevilla.

Crónica: JDavid Garrucho